1. Libertad de cátedra
Realmente casi nunca se puede dar nada de lo que quieres, ni de lo que consideras que puede ser útil a los alumnos. Está todo estipulado y no te puedes salir ni un poquito del guión porque te empiezan a mirar con cara de loco bohemio que se cree capaz de hacer magia..
2. Libertad a la hora de calificar
Las notas no se ponen al azar, ni lanzando los exámenes y aprobando los que salgan boca arriba como muchos alumnos se piensan.
3. Buen sueldo
¿En serio? Debe ser buenísimo, pero a mí nunca me ha tocado catarlo. Hablamos de un país en el que paga mejor a personas por doblar ropa y colocarlas en estanterías que por formar personas...
4. Trabajamos pocas horas y tenemos muchas vacaciones
Eso de las 20 horas de docencia no sé dónde es, pero por favor, si alguien lo sabe, le ruego se ponga en contacto conmigo a través de mi Twitter o cualquier otra de mis redes sociales… y lo de 3 meses de vacaciones se suele quedar en 1 mes, que no esta nada mal, desde luego, pero queda algo lejos de los 3 que todos creen...
5 Tenemos manía a los críos
Eso de el profe me tiene manía es más viejo que la tos, pero no por mucho repetirlo es verdad. Lo curioso es que antes lo decíamos los alumnos y ahora también lo dicen los padres... de tal palo...
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