miércoles, 29 de abril de 2015

Capoeira para salir de la pobreza


La capoeira, a la vez danza y arte marcial brasileño de origen africano, es la salvación para cientos de niños y jóvenes de la calle o con bajos recursos en muchas partes del mundo; también en Ghana. Es el caso de Moses, que está a punto de impartir una clase de capoeira en el recinto de una escuela primaria de Sogakope, un pequeño pueblo a orillas del río Volta y que es capital del distrito de South Tongu, en Ghana.

Fue en 2011 cuando Moses oyó hablar de capoeira por primera vez, un día en el que el deportista Pedro Gil Herranz apareció en su colegio para hacer una demostración. Moses tenía entonces 18 años y estaba todavía en la escuela primaria porque, cuando era más joven, no tuvo ocasión de asistir a ella. Siendo muy pequeño su madre lo dejó al cuidado de su abuela. Esta era una herborista tradicional que recorría pueblos y ciudades curando gente y vendiendo medicinas que ella misma elaboraba a partir de plantas y raíces que recogían en la selva. El niño nunca tuvo un lugar estable hasta que a los 15 años volvió a Sogakope, a casa de su madre. Fue entonces cuando pudo empezar el colegio. Pero Moses es miope y no veía bien. Su padrastro le había prometido unas gafas, pero estas nunca llegaban. Fue Pedro, a través de su ONG Ascende, quien se las proporcionó. Desde entonces, Moses ha avanzado mucho en su educación no solo porque ahora ve las letras, como él dice, sino porque la organización le paga un profesor particular que le ayuda con sus estudios.Tras un saludo, comienza el entrenamiento con unos ejercicios para calentar que el líder va marcando a los alumnos. Luego pasan a los saltos y volteretas, a practicar pasos y, finalmente, sacan los berimbaos y algún tambor y empiezan a tocar y cantar en portugués. Los jóvenes forman un círculo y, de dos en dos, van entrando al centro para demostrar sus habilidades.

Ahora, Moses es uno de los responsables de los programas de Ascende en la zona: dirige clases de capoeira, hace seguimiento de beneficiarios, habla con los profesores de estos, entrega becas de estudios o alimentación… "Gracias a la capoeira mi vida ha cambiado", afirma el entrenador. Pedro comenta que al principio, cuando empezó a asistir a las clases, no era de los mejores, le costaba coger los pasos y los ejercicios. "Pero fue constante y perseveró", asegura, lo que hizo que poco a poco fuera mejorando hasta convertirse en lo que es ahora. Luego, su carisma, su don de gentes y su seriedad han obrado el resto.


Fuente: El País

No hay comentarios:

Publicar un comentario