Un balón sale despedido contra un grupo de niñas que han colocado su abrigo a modo de capa. De repente, una llora y todos corren. Podría ser el recreo de un colegio cualquiera, si no fuera porque los límites de su campo de fútbol son unas vías de tren. Y el aula al que regresan después de media hora, un vagón antiguo descarrilado en una orilla. Es el último que queda en México. La escuela ambulante llegó a un municipio de las afueras del Distrito Federal hace 22 años y ahí, en la estación, se quedó para siempre el ferrocarril completo. También sus pasajeros.
En Naucalpan de Juárez, una de las ciudades más industrializadas del Estado de México (entidad que rodea la capital) —de más de 870.000 habitantes— sobrevive un colegio público de primaria a bordo de un vagón de tren. Pertenece a las denominadas escuelas Artículo 123 —en referencia al que habla del derecho de los trabajadores—, creadas en los años veinte y treinta para dar asistencia educativa a los empleados de empresas agrícolas e industriales y las familias que viajaban con ellos por toda la República.
Estos colegios fueron muriendo poco a poco a partir de los años noventa, como lo hicieron los trenes de todo el país tras la privatización del sistema ferroviario. Pero la de Naucalpan se resiste a desaparecer luchando contra las subvenciones tasadas y tardías que recibe de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y con la paciencia de un solo hombre, el profesor Jaime Mayolo Contreras.
El dinero que la Secretaría envió destinado al mantenimiento de la escuela lo emplearon en construir una habitación con techos de asbesto. En ese salón reciben clases los de tercero, cuarto y quinto de primaria y comen a las 14.30 todos los niños. La Administración no les dio un espacio pero sí cinco tabletas que usan sin Internet para hacer algunos ejercicios y, sobre todo, para jugar a una versión actualizada del Tetris cuando no les ve el maestro."Somos una escuela rara y parece que la SEP no se da cuenta, nos enviaron unas computadoras, ¿pero dónde las voy a meter?", se queja Mayolo, que hace las funciones de director desde hace 22 años, pero asegura que cobra lo que un maestro convencional, sin especificar la cifra. Una de sus peticiones es que se habiliten las bodegas de los trenes para utilizarlas como dos aulas. Mayolo sospecha que si no han podido utilizarlas hasta ese momento es por algo, pero prefiere callar: "Supuestamente están abandonadas, supuestamente...Parece que vive una persona ahí... Pero yo no sé nada".
Según los últimos exámenes del Informe PISA, de 2012, el 55% de los alumnos mexicanos no alcanza el nivel básico de habilidades matemáticas y el 41% no llega al de comprensión lectora. Con esos resultados, México se sitúa en el último lugar de los 34 países de la OCDE y en el 52 de los 65 países que participaron en la prueba. Entre los pilares básicos de la reforma educativa del Gobierno de Peña Nieto está el reducir la desigualdad en el acceso a la educación y aumentar la autonomía y participación de las escuelas y de los padres, pero los resultados son escasos.
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